Valoración del inicio de curso para la enseñanza del aragonés en las escuelas públicas

A pesar de que para el curso 2019-2020 se han ampliado varias plazas de docentes de infantil y primaria de aragonés, desde nuestra asociación seguimos mostrando preocupación por la situación a la que se van a enfrentar los docentes asignados en varios centros.

Las instrucciones de la Secretaría General Técnica del departamento de Educación, Cultura y Deporte para el curso 2019-2020 indica claramente en el punto 3.5 que “los centros ofertarán enseñanzas de lenguas y modalidades lingüísticas propias de la Comunidad Autónoma de Aragón, acogiéndose al horario previsto en el anexo III y en las condiciones establecidas en el artículo 10 de la citada Orden.Dicho anexo, como bien es sabido, indica que los centros han de dedicar 90 minutos semanales al área, cuestión que refrendó recientemente el Justicia de Aragón. Sin embargo, en la mayoría de los centros no se va a cumplir con la legislación vigente: En alguno de ellos incluso recortan en este curso el horario de la asignatura, y otros continúan sin ofertarlo a las familias en la etapa de infantil. También ha llegado a nuestro conocimiento que algunos equipos directivos han planteado reducir el horario de la plaza del docente de aragonés, cuando no están cumpliendo con los horarios mínimos ni ofertando el área a toda la comunidad escolar.

Otra situación grave a la que se enfrentan los docentes de aragonés en algunos centros es la de que se les impide formar parte del Consejo Escolar o acceder a puestos de coordinación u otras funciones organizativas con excusas infundadas, ya que dicho colectivo en otras escuelas está desempeñando dichos cargos habitualmente.

A nivel de calidad de enseñanza, como ya predijimos en anteriores comunicados, va a existir la posibilidad de que personas con un nivel básico A2 de competencia de la lengua accedan a impartir clases debido a que la Dirección General de Política Lingüística realizó una convocatoria de ampliación de listas de personal con requisitos de acceso claramente insuficientes. Dicha situación roza el ridículo, ya que si consultamos la ORDEN ECD/1005/2018, de 7 de junio, por la que se regulan las actuaciones de intervención educativa inclusiva, nos encontramos con que el alumnado con un nivel de competencia lingüística en Español inferior al nivel B1 del Marco Común Europeo para las lenguas se puede matricular en un curso inferior al correspondiente. Si el alumnado con nivel A2 necesita de adaptaciones en su escolaridad, nos preguntamos cuál es la situación en que quedarán las personas que deban impartir clases con este nivel de certificación, y más si han de trabajar en zonas donde el alumnado es hablante materno.

Por último, también queremos hacernos eco de la aprobación de la mención de lenguas propias en el grado de Magisterio en la Facultad de Educación de Huesca. Nos suscita bastantes dudas que con las asignaturas cursadas y el tiempo dedicado a la mención se pueda obtener el suficiente conocimiento para poder impartir clases en las aulas de las zonas hablantes, sobre todo con la absoluta falta de colaboración y comunicación existente entre la Universidad de Zaragoza y el personal docente que lleva años, e incluso décadas, trabajando en centros con alumnado hablante nativo.

De nuevo, las necesidades del aragonés quedan en un segundo plano antes las expectativas y planes descontextualizados establecidos desde los organismos competentes, haciendo que se siga perdiendo un tiempo muy valioso en la pervivencia de una lengua en estado crítico.

El Justicia de Aragón insta al Departamento de Educación a cumplir con el horario legal de las clases de aragonés

El pasado mes de marzo nuestra asociación llevó a la institución del Justicia de Aragón una queja que denunciaba el incumplimiento sistemático del horario destinado a las clases de aragonés en los centros públicos de educación primaria autorizados. Recordamos que según la Orden ECD/850/2016, de 29 de julio, por la que se modifica la Orden de 16 de junio de 2014, de la Consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte, por la que se aprueba el currículo de la Educación Primaria y se autoriza su aplicación en los centros docentes de la Comunidad Autónoma de Aragón, el anexo III de la misma especifica que se deben dedicar 90 minutos semanales al área. El Justicia de Aragón ha instado a la Consejería de Educación a que se haga cumplir la legislación vigente, dotando al área de aragonés en los centros donde se imparte de los 90 minutos a la semana que establece la citada Orden. De esta forma se finalizará con la discriminación que empeora las condiciones laborales de los docentes que imparten dicha asignatura, además de permitir que el alumnado y las familias que eligen dicha área reciban la oferta educativa adecuada según establece el currículo aragonés.

Lamentablemente, nuestra petición difícilmente se verá cumplida durante el curso 2019-2020, ya que la Consejería ha esgrimido la situación de gobierno en funciones de estos últimos meses como causa para no poder cumplir con la demanda del Justicia de Aragón. No obstante, quedamos a la espera de una futura reunión con responsables del Departamento, en la cual podamos exponer las grandes dificultades y pésimas condiciones de desempeño de nuestra labor profesional como funcionarios públicos.

La estabilización y mejora de la situación de las plazas de docente de aragonés en primer lugar garantizaría una mayor calidad de las clases. Es bien sabido que esta lengua minoritaria está en grave peligro de desaparición. La transmisión generacional en las zonas de nuestra comunidad donde se usa como lengua nativa está prácticamente rota, y es necesario trabajar urgentemente desde los centros educativos para su recuperación. Destinando 30 o 45 minutos semanales, casos que se han dado el curso pasado, es un tiempo claramente insuficiente para la enseñanza de una lengua. A pesar de estas dificultades, varias personas de nuestra asociación, con gran esfuerzo e inversión de su tiempo personal, han puesto en marcha proyectos lingüísticos y proyectos de innovación educativa en sus centros.

Igualmente, el poder contar con plazas estables facilitaría la implantación de proyectos de trabajo a largo plazo y ayudaría a fijar personal en los centros autorizados, que, por estar en zonas rurales, cuentan con un alto porcentaje de interinos que dificulta su funcionamiento. La inexistencia de una especialidad impide la convocatoria de oposiciones y genera un constante cambio de profesorado en los centros impidiendo una regularidad en los mismos.

Por último, la actual situación legislativa permite a algunos centros escolares situar las clases de aragonés como actividad extraescolar no evaluable. A ello hay que sumar casos en las que las plazas perfiladas por lengua aragonesa se convierten en meros subterfugios para que el docente dedique la mayor parte del tiempo a impartir otras áreas o realizar apoyos en lugar de trabajar en igualdad de condiciones con el resto del claustro como especialista en lengua aragonesa.

Asociación en defensa de la enseñanza del aragonés en educación infantil y primaria